miércoles, 22 de junio de 2011

Hay que estar en algo, Charlie

Carlos Manuel Palmieri
·Carlos Manuel Palmieri· fue un tipo al que la suerte casi siempre le dio la espalda. Y no se lo merecía. No solo porque Charlie era un estupendo pianista -mucho mejor que su hermano Eduardo; mucho mejor que casi cualquier otro en su tiempo-, sino porque quienes trabajaron con él han destacado por sobre todas las cosas su calidez humana, su trato justo y su lealtad. Ya que he leído decenas de reseñas favorables, les pongo un ejemplo recogido por el periodista Max Salazar: Cuando Israel cachao López llegó como refugiado a NYC en 1963, Charlie le pidió al bajista de su orquesta, Roy Colindres, que le cediera el puesto por unas semanas, mientras el pobre hombre hacía cash y comenzaba a buscarse la vida. 
Me dirán que exagero. Tal vez un poco -para dramatizar-, pero no me dirán que no es tener mala estrella haber sido el pionero de la locura de la charanga en Nueva York y que tu ex socio, Johnny Pacheco, fuese el que se llevara los honores. O que la compañía disquera que te había firmado un año antes, United Artists Records, rescindiera de tu contrato porque había fichado a Tito Rodríguez, quien, quemado como estaba por su eterna guerra entre-quién-era-el-mejor con el otro Tito, el de apellido Puente, había exigido ser el único artista latino de UA para así evitarse competencias de ego y dolores de cabeza. Y entonces te dijeran: o tocas música hawaiana -el dato es verídico- o no grabas nada. Y que mientras buscabas otra disquera, Pacheco se te adelantaba y sacaba su primer disco de charangas... llevándose la gloria y vendiendo más de 100.000 copias.
O que mientras tu hermano, mucho menos virtuoso que tú -pero sí más arriesgado-, marcaba la vanguardia de la salsa, copaba bailes y obtenía el reconocimiento del público y la crítica, tú fueses un segundón aunque tuvieses madera para ser el primero.
Y aún así, nunca dejases de afrontar la vida con buen semblante y asumir que el negocio era el negocio.
Qué le vamos a hacer.
Esto es lo que decía Charlie Palmieri cuando justificaba discos como Either You Have It or You Don't (curiosamente traducido a Hay que estar en algo, lo cual, en su caso, no dejaba de tener su ironía), una producción cargada de boogaloos y mozambiques, para no sucumbir ante la moda que arrasaba con la ciudad en 1967. Para Palmieri, y para cualquier músico de la época, un disco era la mejor carta de presentación a la hora de buscar contratos para su orquesta. Si la gente pedía en ese entonces boogaloo, pues había que darles boogaloo. Si la gente ya no quería oír charanga, pues borramos del mapa los violines y montamos una pared de metales. Y si hay que cambiarle el nombre a la orquesta (que se llamaba originalmente la Charanga Duboney) pues se cambia y ya está.
No vayan a pensar que los discos les otorgaban grandes ganancias: o bien por las triquiñuelas de los dueños de las discográficas o bien porque las ventas no eran tampoco extraordinarias (y un disco cuesta su money producirlo), eran muy contados los músicos que vivían exclusivamente de las regalías de sus canciones o de sus grabaciones.
Por no decir ninguno.

No he podido conseguir la lista de los músicos que participaron en este álbum, ya que está descatalogado (y no parece que haya intenciones de volverlo a editar), pero entre los nombres creo que aparecen Louie Ramírez en los timbales, Julian Preister en el trombón y Alberto de Mercado en la trompeta. Fue producido por Pancho Cristal y grabado en los estudios Mastertone por un ingeniero de grabación al que, si está vivo aún, deberían pegarle un balazo, porque editó malamente algunos temas y la consola era física cuántica para su entendimiento. Como estamos en 1967, el disco tenía que empezar forzosamente con un boogaloo, que en este caso es Fat Papa. La letra no sobresale, pero sí el arreglo de trompetas y saxo, muy latino, muy groovy, muy dejando claro que la calidad es otra. Y no es para menos: Palmieri, que fue profesor de piano, dio clases de teclado durante bastante tiempo a Pete Rodríguez, uno de los padres de esa moda. Tenía, además, muchos años de experiencia arreglando para Tito Puente y para quien fuera uno de sus hijos más queridos: La Alegre All Star. La combinación de tres trompetas y dos trombones, un sello de la casa que le daba más profundidad a la Duboney, se nota en el siguiente tema, Guanguancó en Borinquén, otro canto más a la isla con un solo hermoso de Charlie, muy atinado, y un mambo de saxos, trompetas y trombones que le hace un guiño a las big bands que sonaron pocos años atrás. Y luego un bolero, Duerme, algo antiguo en su sonoridad y con arreglos jazzeados, como cumpliendo la cuota asignada al canto romántico.
Pero no crean que la música gira solamente por estos ritmos. Este LP se mueve también en las aguas de lo que posteriormente se denominaría jazz latino, y por eso está a continuación Sandstorm, un mambo estupendísimo, de entre lo mejor del disco, con un solo de saxo muy completo y un arreglo exquisito. Y también hay mozambiques, ritmo inventado por su hermano Eddie que mezcla el mambo con la rumba, en Criollo y Luisito Mozambique. Hay otro mambo: El yo-yo, otro boogaloo: Boogaloo-Manía, otro bolero extraído del songbook cubano: No puedo vivir, que corre con mejor fortuna, y dos jams de buena energía y maestría, Fat Papa's Descarga, en la cual la comparsa coge el ritmo y se mezcla con el mozambique -y el trombón suena grave, ronco, y es para adorarlo-, y Either You Have It or Your Don't, jazz latino en estado puro, muy al estilo de las descargas que se soltaban esas orquestas en el legendario Birland.
Solo un problema con todo esto: el disco tiene buenas piezas, alguna de ellas de antología, pero -como ocurrió con buena parte de la discografía de Charlie- casi todas estaban a destiempo, sonando cuando la gente estaba interesada en otro tumbao y aún no eran lo suficientemente vintage como para poder ser vistas como un recuerdo. Y es por eso que no todo lo que le ocurrió a Charlie fue un asunto de mala suerte: Palmieri tuvo problemas para acoplarse, para sonar la música precisa en el momento adecuado. Y esa sensación de estar perdido en el tiempo se hizo mucho más evidente en los años 70, cuando lanzó unos discos que -ahora- pueden parecer estupendos, pero en su momento se sentían desfasados, atrasados en el estilo, ajenos a la rigurosidad salsera y al sonido que tronaba a su alrededor.
Eso sí, ahora este álbum es de coleccionista y merece ser escuchado con mucha atención... si es que lo consigues.


8 comentarios :

  1. excelente disco y grandioso comentario,que le hace honor a la extraordinaria calidad de Charlie como musico y persona, gracias Xoan por este maravillosa post

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  2. Lo que dices es rigurosamente cierto. El ambiente de los músicos es así. El propio Eddie me comentó que el virtuoso del piano era su hermano Charlie, un tpo buena gente. Fue, creo, el primer salsero que entrevisté en mi vida para Swing Latino, en Venezuela. Afortunádamente, en este país se le reconoce su calidad y se sabe que era mejor que su hermano, que Tito hizo que saliera del sello y que Pacheco se le adelantó en la idea. Bien, esas son las perversidades de la música. Felicitaciones por la nota.

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  3. voy a buscarlo por ahi, si lo encuentro dejare el link para bajarlo....

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  4. http://www.megaupload.com/?d=KZ6P02NB

    aquí directamente la descarga
    y aquí mas de Charlie por si quieren oír mas de el, luego de este excelente post

    http://principiantesalsero.blogspot.com/search/label/Charlie%20Palmieri

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  5. Pueden descargarlo de aqui, ya lo subi yo tambien
    http://www.mediafire.com/?fwwlqoj11ft144p

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  6. El cntante de esta produccion fue el desaparecido y excelente victor velasquez, que form{o parte de la ALEGRE ALL STARS desde el vol. 2 hasta el vol. 4 y era el coro de todas las producciones de alegre hasta el cambio de este sello en 1966, luego grabó con Charlie bajo el sello Atlantic y luego volvió a aparecer en 1975 en el album Impulse del sello Coco records.

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    Respuestas
    1. Por favor vajen un photo o video de Victor Velasquez en accion! a buscado y no encuentro nada!!! Gracias

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  7. Que tal soy Héctor de venezuela estoy descubriendo tú blogs y me parece excelente. Artículo interesante, con la salvedad de que, a estos niveles de excelencia, esas aseveraciones de "mucho mejor que su hermano" no son muy válidas... Me parece que es incorrecto hacer esas comparaciones. Son músicos diferentes, ambos estupendos... No puede establecerse una valoración con base, únicamente, en un aspecto: la técnica pianística. ¡Imagínate qué diríamos de Thelonious Monk y otros "aporreadores" del piano..! Son muchas cosas y, en el caso de Eddie, los niveles rítmicos y de "invención" (y "locura") son increíbles...

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