martes, 30 de septiembre de 2014

Laserie y Pacheco: un dúo que no corrió con mucha suerte

Pongamos a ejercitar nuestra memoria. Como todos sabemos, la Sonora Matancera tuvo entre sus filas una amplia lista de cantantes, con quienes grabó desde finales de los años 40 docenas y docenas de discos. De esa gloriosa agrupación surgieron voces como las de Celia Cruz, Celio González, Vicentico Valdés y Bienvenido Granda, y casi todos alcanzaron una gran fama gracias a la experiencia acumulada durante el tiempo que estuvieron trabajando para ella. Era una orquesta que otorgaba ese barniz de prestigio que todo músico quería tener.
Rolando Laserie
Parece que a Johnny Pacheco le gustaba tanto imitar a la Sonora Matancera, que al final llegó también a incorporar a su órbita un roster bastante completo de músicos y cantantes, con los que sacaba uno o dos discos (o, en el caso de Celia Cruz y Pete conde Rodríguez, varios más), rescataba esos viejos éxitos del género que volverían a acariciar la fama y, de paso, engrosaba su currículum. Pacheco, además, vendía bastante bien en esa época y solía tener buen olfato para ofrecerle a la audiencia lo que ella estaba esperando escuchar. Durante los años 70 grabó unos 15 discos de buen éxito, incorporando incluso voces un tanto lejanas para la expresión, como por ejemplo la del sonero mexicano Luis Angel Silva, melón.
Pacheco que, como decíamos, tenía esa pasión intensa por el sonido típico cubano, decidió en 1982 unir talento con Rolando Laserie, un estupendísimo sonero cubano que, una vez en el exilio, no pudo alcanzar la fama de la misma forma que lo había hecho en Cuba. La idea fue aplicar, de nuevo, la fórmula de remozar viejas canciones y ponerlas otra vez a circular. Aunque en esta ocasión parece que no funcionó como habrían deseado.
La historia de Laserie es muy bonita. Desde pequeño supo que lo suyo era la música y ya a los diez años tocaba los tambores de manera notable. Alternando su otro oficio de zapatero, comenzó su carrera artística con orquestas regionales, incluso llegó a tocar con el legendario Arcaño y sus Maravillas. En una ocasión dijo que él siempre estaba con su guayabera puesta y su lacito, preparado por si le llamaban para tocar los timbales. Posteriormente viaja a La Habana y allí se integra a varios conjuntos, hasta culminar en 1953 como timbalero de la nueva banda de Benny Moré. Durante esos meses también participó en algunos programas de TV, y en varios de ellos llegó incluso a cantar. En 1956, a petición de los hermanos Alvarez Guedes (dueños del sello Gema), graba un famoso bolero compuesto por Mario Fernández Posta, que ya había pasado de moda para ese momento: el tema en cuestión era Mentiras tuyas y, aunque el autor protestó por habérselo dejado cantar (ya que la voz de Laserie contrariaba las normas del buen gusto cubano), fue un éxito rotundo en la época y llegó a vender -dicen- más de 30 mil discos. Con la gloria también llegaron las críticas, algunas de ellas más que mordaces pues le acusaron de tener voz de botiquín, un rubato de mal gusto y unos ademanes poco adecuados para un cantante que aspirase a calificar en ciertos altares de categoría. Sus seguidores, no obstante, eran mucho más y los dos discos siguientes que grabó con la compañía de Bebo Valdés alcanzaron ventas elevadas y ofrecieron clásicos como el mambo Que te vas (donde hace una gracia a nombre de la medida de reducción de precios en los alquileres impuesta por la recién estrenada dictadura de Fidel Castro) o Déjenme en paz, en la que pide a sus críticos compasión, comprensión y -sobre todo- olvido. Fue en ese momento que le pusieron el remoquete de el guapachoso, que llevaría con orgullo durante toda su vida.

Aunque al principio cantó algunos temas en apoyo a los barbudos que habían derrocado a Fulgencio Batista y tomado el poder, hubo un revulsivo que le hizo entrar en razón en 1960 y tomar la ruta del exilio: los fusilamientos que para ese entonces comandaban Castro y sus amigosuna forma expedita de consolidar su revolución a cualquier precio y de meterle un miedo en el alma al resto de la población, que aún le dura.
Bajito, simpático y con gestos de pillo, cachucha de colores siempre en la cabeza y ademanes de presentador de televisión, a su salida de la isla Laserie hace un disco con Cortijo y su Combo e Ismael Rivera, está un tiempo en México y Nueva York (allí hizo un álbum con Tito Puente), se radica en 1965 en Venezuela, (donde vive siete años y hace un LP con la orquesta de Porfi Jiménez), y luego se muda a Miami. En todos esos años actúa y graba con conjuntos de diferente calibre y estilo (hasta rancheras cantó) y, si bien logra mantener su nombre de forma solvente, su reconocimiento quedaría a la zaga de otros músicos. De entre todas esas grabaciones destacan las sesiones que hizo con el conjunto de Johnny Ventura en 1977, en pleno apogeo de la salsa.
Johnny Pacheco
Fue en 1982, decíamos, cuando Pacheco se une a Laserie y juntos graban un LP modesto, un tanto gris, que hoy cobra fuerza más por ser un documento histórico que por sus virtudes. Se llamó De película, que era el grito de guerra que soltaba Laserie en los montunos, y salió a la venta en septiembre de ese año. La selección de temas, por ejemplo, se queda a mitad de camino entre versiones de canciones que habían corrido con mejor suerte en el pasado, o melodías de discutible calidad. Fue un álbum, además, grabado en plena decadencia del sello disquero, cuando la salsa se ahogaba en su propio éxito y eran pocos los artistas que probaban a hacer algo distinto a lo que dictaban las empresas grabadoras de música. Por tanto, su éxito fue discreto y el disco no tardó mucho tiempo en terminar en el cajón de los vinilos descatalogados.
Por no tener, el álbum no tiene siquiera el listado de los músicos participantes, un error bastante común en la discografía de Pacheco. Sí se nota -por curiosa- la presencia de saxofones, un instrumento no muy común en la trayectoria de Pacheco, pero sí en la de Laserie. Tan solo se menciona que la producción estuvo a cargo de Johnny, y que el que puso el dinero para hacer el LP fue Jerry Masucci, dueño en ese entonces de Música Latina Internacional, la compañía paraguas de Fania Records.
Ahora que lo pienso, tal vez todo esto fue idea de Masucci, que siempre estaba buscando la forma de rentabilizar sus inversiones. Dado que el sonido del dominicano ha sido siempre de estirpe cubana, pensó que esa reunión podría ser un éxito y atraería a grandes audiencias.

La grabación comienza con un tema del cubano José Valladares, Por el amor, de letra alegre y arreglo en un ritmo que parece cumbia, aunque luego rompa el baile en mitad del montuno con una guaracha

Por el amor
Por el amor prefiero hablar
para cantar ya que es la única verdad

Debes amar
y amando recibirás la paz
en realidad, como se ayuda
al quien no piensa igual

Si algún dolor
si algún dolor te hace pensar
que hay que luchar aunque se ofrece mucho más
debes amar y recibirás la paz
en realidad, como se ayuda
a quien no piensa igual

Por el amor

En eso aparece Ese mar es mío, versión del famoso tema brasileño compuesto por Joào Nogueira y popularizado por la cantante y actriz carioca Eliana Pittman diez años atrás. La versión de la letra es diferente de la original y el tema -que tiene sabor- no reúne condiciones para ser, como dirían los brasileños, um sucesso

Ese mar es mío
viene, se eleva, se eleva y se va
ese mas es mío
viene y se va sin hablar

Al llegar hasta mi lecho
da dos pasos para atrás
y llevándose en mis brazos
voy buscando otro lugar

Mi barquito va
rumbo a la Restinga
va buscando a sus amigas
para cantar y pescar
Yo vine en un mar de leva
me deja solo y se va

Agradezco su favor
a cambiarme ese mal tiempo
ahora feliz yo contemplo
la costa que sola está

Yo la veo azul y bella
bella como el pensamiento
que a partir de ese momento
con todo vas a acabar

Ese mar es mío

Añoranzas, escrita por Pacheco y Rogelio Tomasino, es un inventario de recuerdos de La Habana precastrista cantado por otro cubano más que no pudo regresar de nuevo a la isla. Los recuerdos del tranvía (que funcionó en la ciudad hasta 1952), las embarcaciones que surcaban la bahía rumbo a Regla o diversas tiendas y personajes de la ciudad navegan por las letras de la canción. En ella hay un solo de trompeta solvente y un montuno sabroso, pero poco más. A continuación viene Confórmate, un canto a la alegría a pesar de las circunstancias, a aceptar la vida tal como es y con los defectos que pueda tener; una muestra del carácter ligero y sonriente de Rolando, y de su filosofía de vida. Más adelante suena El polvorete, originalmente un vallenato de Manuel González interpretado en 1979 por Lisandro Mesa y su conjunto. Aquí el vallenato cambia a mambo, aunque la letra sigue siendo igual de picaresca

Quien pudiera tener la dicha
que tiene el gallo
requete punchinching
el gallo sube
y echa su polvorete
requete punchinching
y se sacude

Ya verás paloma
que va el gavilán
que a ti te coma
que va el gavilán
que a ti te coma

Este tema da paso a un bolero, el único del disco: La palabra fin, del argentino Chico Novarro y Mike Rivas, que tiene esencia de tango y ademanes caribeños. Pero es solo un abreboca al único éxito de este LP: una versión -otra más- del clásico de Pedro Aranzola: El paso de encarnación. La diferencia es que, en vez de estar interpretada en ritmo charanga, fue tocada en esta ocasión como guaracha, dándole así más fuerza a la melodía y mayor agarre al trance del baile

La trigueña Encarnación
cuando se pone a bailar
no hace más que tararear
lo que el conjunto interpreta

Su compañero Tomás,
como la conoce bien,
le dice con gran desdén:
quítate que va a llover
y tú no puedes correr
por lo estrecho del vestido

Cambiar el paso
que se te rompe el vestido

Este tema, que había sido interpretado ya en distintas ocasiones -la última grabación hecha por Fania es, sino me equivoco, la que hizo Larry Harlow en 1974- fue otra muestra más del cansancio creativo que tenía la compañía, la ausencia de buenos compositores o las pocas ganas de arriesgarse con temas novedosos. Mejor resucitar glorias pasadas que inventarse unas nuevas.
Cierra el álbum con otra guaracha, No me dejes solo, de letra granuja y machista, aunque cuenta con un montuno más que respetable. Aquí Laserie hace de nuevo gala de su picardía al cantar y Pacheco de su manera particular de transmitirle sabor a los arreglos.

El lanzamiento de este disco supuso un renacer momentáneo de la fama de Laserie, que pudo volver a girar en varios países de la región caribeña con el conjunto de Pacheco y, luego, con su propia agrupación. En medio de esta nueva euforia estuvo largos meses en Venezuela, actuando para programas de variedades y de comicidad. Pero, pasada la moda, volvió otra vez al lugar discreto en el que estuvo durante los últimos años.
Quedó al menos este documento para la posteridad, una de las pocas incursiones del sonero cubano en los predios de la salsa, y una muestra más de que no siempre los músicos tienen el tino suficiente para aprovechar experiencias y hacer con ellas producciones que dejen huella. Porque la combinación Laserie-Pacheco tenía potencia y sustancia y pudo dar mucho más de sí, aunque eso no llegara a ocurrir. Porque en esos años ya Fania no era lo que había sido la década anterior.
La magia había desaparecido casi por completo.
Y si bien Pacheco pudo añadir a su lista de cantantes la estupenda voz de Rolando Laserie, estaba claro que vivir del ayer -como tantas veces hizo- en esta ocasión no iba a salir de película.




Disfruten este video. No solo por el momento surrealista en el que un gordo intruso, que resulta ser el comediante Otilio Warrington (alias Bizcocho), comienza a bailar con Laserie ante la mirada atónita de la audiencia (para luego terminar cargando con Pacheco hasta sacarlo del stage), sino por los estupendos solos que el mismo Rolando manda a hacer a los músicos de la orquesta, así como la magnitud de la rumba que estos dos hombres eran capaces de lanzar en medio de un programa de variedades, como era el caso de Noche de Gala, transmitido en Puerto Rico. Ni hablar de los pasitos de baile que ambos arriesgan. 
Esta épica, este sabor, ya no se transmite en la TV de hoy.
_______________________

Disculpen la casi total ausencia de links para escuchar las canciones, pero es que este disco estuvo descatalogado por más de 25 años, su desaparición pasó sin pena ni gloria y casi nadie se ha puesto en la labor de subir sus canciones en Youtube, que es la principal fuente de este blog. Ha sido digitalizado recientemente por los nuevos dueños del catálogo Fania, pero aún no está en sus páginas de descarga, ni en iTunes o Spotify. Paciencia, ya llegará.



7 comentarios :

  1. Muy buena entrada. Me gusta cómo rescatas del olvido, con justicia y generosidad, la figura de Rolando Laserie, a quien recuerdo de sus largas estadías en Venezuela, siempre muy simpático y alegre. Me acordé de una anécdota en la que él mismo contaba un viaje suyo a Japón: la recepcionista del hotel lo saludaba con el "sayonara" y él, creyendo que era el nombre de la chica, le respondía: "Rolando La Serie". Hasta que le explicaron que sayonara era un saludo, de modo que el último día fue él quien le dijo a la chica "sayonara", y ella le respondió, sonriente: "RorandoRaserie". He disfrutado mucho esta entrada. El último link es fabuloso, me encanta el disfraz de Laserie, el baile, el gordaco que irrumpe. Todo un hallazgo.

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  2. Gracias por el artículo. Este fue uno de los discos que pasé por alto cuando salió al mercado. Cuestiones de juicio(o presupuesto) porque no veía a Pacheco con LaSerie, ni tampoco con Melón, sin embargo compré el disco de Melón. El disco de Cortijo con LaSerie , "Danger" salió después de "Pachanga en Nueva York" de LaSerie con Tito Puente. Buen trabajo.

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  3. ¡Excelente entrada! Tengo esta producción en disco compacto y así he podido pasarlo a mi colección de Itunes. Una cosa que hace a este disco uno atípico para Pacheco es la inclusión de timbales... todavía me pregunto si habrá sido que Pacheco contó con músicos que estaban trabajando en alguna otra sesión. O sea, basado en el trabajo resultante, se siente como algo trabajado a la ligera, con temas pobremente escogidos y arreglos poco interesantes. Otro disco de esta época final de la Fania en el que se puede ver algo muy similar a este es "Ce Magnifique" de Tito Puente y Camilo Azuquita. Binomios que prometían y no dieron los frutos esperados.

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    1. Aclaro una cosa más, ahora que veo el video de YouTube. El "gordo" que aparece como intruso en el video no es más que el comediante puertorriqueño Otilio Warrington, alias "Bizcocho". El programa en que se da esta presentación me parece que es "Noche de Gala", desaparecido hace ya muchos años y que se transmitía por Telemundo Puerto Rico. Siendo "Bizcocho" comediante en ese mismo canal, pues no es de sorprender que se apareciera ahí. Por cierto, tremendo bandón que armaron para esa presentación, capitaneado por el tresero Luis García y Pacheco.

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    2. Muchas gracias por detenerte a leer el blog, y por los aportes que haces en los comentarios. No conocía al comediante y ahora mismo hago la corrección en el texto.
      Yo imagino que la inclusión de timbales habrá sido por obra de Rolando, que antes que cantante fue timbalero y le habrá parecido obligatorio tener el sonido de las pailas en el álbum. Y tienes razón, parece un disco hecho a desgano, como para salir del paso. Cosas de la decadencia de Fania para ese entonces.
      Saludos cordiales.

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    3. Saludos, Juan! Realmente has hecho un trabajo increíble con este blog. Se aprende, se disfruta y se logra confraternizar con otros entusiastas del género. Las entradas son variadísimas y ahondan en temas que, desafortunadamente, pasan desapercibidos ante muchos "conocedores". Me alegro que te agraden y sirvan mis aportes, y bueno, siempre que tenga algo que contribuir, con gusto te lo paso. En cuanto al disco, personalmente solamente "El paso de Encarnación" y "No me dejes sólo" me parecen rescatables. Muchos saludos desde Tampa, FL!

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    4. Todos los aportes serán bien recibidos. La idea final de este blog es recopilar la mayor información posible sobre todas estas grabaciones y lo que se cocinaba alrededor de ellas. Saludos nuevamente desde Amsterdam. :)

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