martes, 14 de febrero de 2012

Más salsa underground: Rafi Val y La Diferente

Me vendieron Fuerza bruta, de ·Rafi Val y La Diferente·, como uno de los mejores discos de la salsa. Una de esas joyas perdidas entre cientos de grabaciones mediocres y erróneas estrategias de venta que los dejaban de lado en un sello disquero, Vaya, que era mero satélite de Fania Records y concentraba sus esfuerzos en promover a Cheo Feliciano, a Richie Ray y a Celia Cruz, ignorando al resto de artistas del roster, que no eran pocos.
Quien lo recomendó de esa manera fue un percusionista reputado que conoce más del tema que yo.
Lo he escuchado con frecuencia los últimos meses. El LP tiene su buena sustancia, aunque no deja de parecer una banda de mediana categoría. La Diferente hacía salsa underground neoyorquina con mucho aroma boricua. Era una de esas orquestas-incubadora que iban dándole forma a los músicos que luego llegarían a triunfar en las grandes ligas.
Es allí, creo, donde se concentra la importancia de este disco.


El timbalero Rafael Valenzuela, de Ponce, era amigo desde hacía muchos años de Héctor Lavoe, y fue, de hecho, en la fiesta de bautizo del primer hijo del cantante, en 1971, cuando Jerry Masucci y Willie Colón quedaron encantados con el sabor de esa banda llamada La Diferente. Fue allí cuando decidieron echarle una mano para que entraran en un estudio de grabación y sacaran su primer disco. Cuenta Gilberto Colón -pianista y posterior director musical de la orquesta de Lavoe- que Masucci les prometió publicar bajo el paraguas de Fania, y cuál sería su sorpresa cuando supieron que salían distribuidos por el sello Vaya, creado para cuadrar a pérdidas las estupendas ganancias de la compañía y así evitar pagar tantos impuestos.
Masucci, que no era tonto.
El sonido de La Diferente es netamente nuyorican, sencillo, sin refinaciones. La orquesta estaba compuesta al momento de sacar este disco, en 1973 -aunque muchos se empeñen en datarlo dos años después-, por Rafi en los timbales y Héctor tempo Alomar (ex percusionista de Ernesto Agosto y en los últimos años cantante de salsa monga) como vocalista, Gilberto pulpo Colón en las teclas, Danny Rosado haciendo un estupendo trabajo en el bajo, José Febles en la trompeta -y en la dirección musical, en los arreglos y en varias composiciones-, Mario Rivera en el saxo barítono y Dioris Rivera en el tenor; Miguel Colón y Alex Cruz en los bones, Cruz de Jesús en los bongós, Papo Pepín en las congas, Angel cachete Maldonado en los batás -y estamos en el 73, ojo, cuando todavía había mucho prejuicio a usar tambores santos en una ceremonia seglar - y Junior González haciendo compás con las maracas.
En los coros están, junto con Rafi, nada más y nada menos que Adalberto Santiago y Lavoe.
Eran buenos amigos, les decía.

El disco arranca con una guaracha muy potente, Olla-ya, un canto santero con unos montunos muy ajustados y esa voz de tempo Alomar, casi ronca, casi desafinada, pero con un talento que se me antoja particular a la hora de improvisar. Sus soneos pueden recordar a ese espontáneo de fiesta que se amarra al micrófono de una banda, pero están teñidos de un cierto regusto casi surrealista completamente espontáneo. Una pena que no se le hiciera un mejor trabajo a la voz de tempo -tal y como sí se hizo durante las grabaciones del Conjunto Libre, de las que hablaré próximamente-, porque estoy seguro de que habría mejorado sustancialmente su desempeño y se habría evitado, por ejemplo, alguna conjugación verbal inadecuada. En el montuno, Val se faja con un solo de pailas de lo más aceptable, el bass line de Rosado es interesante, Colón se lanza un solo pequeñito de trombón y los tres breaks le otorgan al arreglo un mayor dinamismo... Tampoco es que éste sea una maravilla.
El siguiente tema, en cambio, tiene vocación de clásico. Y aún está a tiempo de serlo. Se titula Devoradora y tiene el concepto de salsa requemada de bajo fondo; de botiquín. Un son montuno muy bien llevado, con un bajo a contratiempo que lo sientes en el cuerpo, una trompeta exquisita de Febles, un piano de Gilberto con muchas referencias a Mark Dimond y un soneo de tempo que le merece un aplauso. El tema de la letra es el mismo de siempre: el desamor, la jeva que es mala y yo que soy bueno; el pana que te dice que la dejes. El punto de vista exclusivo de ellos

Devoradora de  hombres
¿con cuántos vas a acabar?
En tu librito de nombres
¿a cuántos vas a borrar?

Si te vieras con Sansón
el pelo le cortarías.
Si te viera Salomón
hasta el juicio perdería.

Cambia de paso
que nunca es tarde.
Cambia de mente,
que me conviene.

Si no te quiere, no la llores

Es en estos temas en los que la voz de Alomar se luce y demuestra su pertinencia. No tiene gañote, pero sabe usarla. Y dispara un arraigo inmediato con el barrio de donde salió y a quien le canta. Eso sí, que no le pongan a cantar boleros, porque la siguiente canción, Por culpa mía, es para una persona con más registro que él, porque a veces no llega.
Sombrero de Panamá es un estupendo guaguancó con un buen solo del pulpo y un arreglo muy cubano en el que los saxos suscriben los mambos y de repente estamos en los años 60. Y La última copa, cover de ese antiguo tango argentino, es una canción que empieza muy bien, con un arreglo similar al que usaría años después Andy Montañez, aunque luego en el montuno lo desbaraten con un coro inadecuado y unos breaks cuasimerengueros con hey! incluido que son para persignarse, aunque luego mejora gracias al solo de Colón en los metales y a la moña de los saxos.
La fiesta es un merengue prescindible, y Amar y vivir un bolerazo de botiquín, un clásico del género -no quiero arrepentirme después / de lo que pudo haber sido y no fue- con una buena instrumentación y un Alomar que, otra vez, no llega. Cierra el disco una guaracha, Ahí namá, otro clásico del songbook cubano con unos buenos mambos y un montuno con gracia.

El disco, como se estarán imaginando, pasó bajo cuerda. Apenas sonaron en la radio las dos primeras canciones, y sonaron poco. Como escribí más arriba, este LP se perdió bajo años de música mediocre y mucho márketing mal enfocado. Y sería estupendo, de hecho, que lo catalogaran otra vez; que los nuevos dueños de las grabaciones de Fania se tomaran la molestia de hacerle un remozo a los másters y sacarlo de nuevo, aunque sea solamente en versión digital. Porque lo que se puede conseguir de él hoy en día son copias mediocres y ni hablar de un original: que sepa, no llegó siquiera a salir en CD (informa un lector que sí llegó a salir, pero con mala calidad sonora). Fuerza bruta es una grabación, a pesar de algunos errores y carencias, bastante valedera porque -ya lo he dicho en otras ocasiones- el sonido de estas bandas fue determinante para acentuar los trazos de la expresión salsera y es necesario escucharlas para tener una mejor idea de cómo fue toda esa movida.
Rafi Valenzuela, después de este disco, salió de la esfera neoyorquina y se radicó en Puerto Rico. Sacó un disco más a finales de esa década con el sello Velvet y se mantuvo en el ambiente musical, sin pena ni gloria, hasta que apareció muerto un 13 de enero de 1990 en un callejón de San Juan, apuñalado.
Un asunto de drogas, dijo la policía.

5 comentarios :

  1. Saludos
    este disco en mi opinion fue el que menos me gusto de Rafi Val & La Diferente, mis favoritas son Olla Ya y Devoradora. Me gustaron los primeros 2 discos 1.Rafi Val & la Diferente y 2. La Sociedad.
    Aunque me gusta mucho la voz de Tempo Alomar, voz ronca y callejera como dijistes tu las canciones que escojieron no fueron las mejores para el interpretar. Esta produccion salio en cd pero es dificil de conseguir y el sonido no es muy bueno como hay muchos cds en la coleccion original de Fania (Uno De ellos es "Afecto Y Cariño" De La Conspiracion).
    Pero chevere volver a leer otro review de los discos duros de la salsa.
    saludos desde New Jersey
    Dj Ele

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  2. Mi favorito sigue siendo el primero, lo siento más festivo, con mucho mambo batiri y ese sonidito del saxofón que vuelve en delicatessen la propuesta de Rafael Valenzuela. "La Sociedad" ya es más al estilo La Conspiración. LO que sigo sin entender es por qué se sigue tildando a estos grupos como "salsa underground", mira nomás los músicos que tenía esta orquesta y como que varios pertenecían al establishment salsero de los 70. Salvo que underground se entienda como jóvenes novatos que plasmaban sus experiencias de vida en el movimiento salsero setentero. Sigo creyendo que estos grupos eran de "segunda línea".
    Saludos
    Víctor Paredes
    Lima-Perú

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  3. Yo pensaba que este LP era producido por Willie Colón dado el compadrazgo de Rafi Val con el Malo del Bronx. Pero me llegaron a decir que el LP lo produjo nada más y nada menos que LARRY HARLOW, quien ya le había producido a Rafi Val el LP "La Sociedad".

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  4. No te he tenido oportunidad de escuchar un album de Rafy Val solo lo poquito que han puesto en You Tube. Me gustaría que los nuevos dueños de Fania los tiraran en compactos claro, con el sonido mejorado, no como hizo la Fania en su época que simplemente los lanzó en CD por ganar dinero y en fin de cuentas el sonido de muchos es un puro desastre.

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  5. El último disco que lanzó Rafy Val fué para el año 1980 para el sello Tierrazo de Fran Ferrer y el título del álbum era más diferente y el cantante fué Cheo Narváez. Aparecen canciones de este álbum en You Tube. Saludos.

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