domingo, 17 de abril de 2016

Adiós urgente a Ismael Quintana

Pocas muertes duelen tanto como las de los cantantes que uno más quiere. Con cada fallecimiento se va una voz que, de tanto escucharla, era una más de tus amistades, de tus propios ecos. Pasó hoy hace exactamente dos años, cuando moría Cheo Feliciano en un accidente automovilístico, y sucedió ayer otra vez, con Ismael Quintana, que falleció de paro respiratorio en un hospital del estado de Colorado, Estados Unidos, a los 78 años de edad.
A Quintana le estuve escuchando casi constantemente durante más de tres décadas. Su voz ha quedado permanentemente ligada a Eddie Palmieri y a lo más vanguardista de la salsa; su fraseo único formó parte del grupo de vocalistas fijos de la Fania All Stars. Con todos ellos grabó un buen puñado de los mejores discos de música latina del siglo XX.
Nuyorican de corazón, Pat Quintana nació por casualidad en Ponce, Puerto Rico, el 3 de junio de 1937. Su madre vivía en Nueva York pero había ido de vacaciones a la isla, a pesar de estar encinta. Cuando quiso volver a casa las autoridades le negaron la posibilidad de montarse en el barco, dado lo avanzado de su embarazo, por lo que tuvo que quedarse con su familia en Borinquén hasta dar a luz. A 10 días de haber parido se montó en un vapor con destino a EEUU.
Ismael vivió su niñez y adolescencia en el bajo Bronx, el barrio latino donde conoció la musicalidad antillana y pudo hablar con los suyos en español. Después de graduarse de la escuela superior, y de trabajar como asistente dental, quiso explorar también su vena musical, comenzando a tocar bongós en algunas orquestas vecinales. En 1960 participa en una audición para la orquesta de Orlando Marín. Entre los asistentes estaba el entonces pianista de Tito Rodríguez, Eddie Palmieri, quien le contactó meses después, ya en 1961, para que formara parte como cantante de una orquesta que en ese momento él estaba formando, La Perfecta, agrupación que pocos años después contribuyó como pocas en la transformación de las estructuras sonoras de la música latina neoyorquina, para dar como resultado el sonido salsero que hoy todos conocemos.
Eddie Palmieri e Ismael Quintana, en Puerto Rico                                           (Thaís Lorca)
Con Eddie grabó clásicos cantados en español de la calle que siguen sonando con plena vigencia, aunque peinen canas. Azúcar, Muñeca, Pa huelé, una de las mejores versiones de Bilongo, Justicia, Vámonos pal' monte, Puerto Rico, La libertad/Lógico, Adoración, Café, muestran su momento más irreverente, con soneos únicos que siguen estando entre los mejores de la salsa.
También con Palmieri y Cal Tjader registró dos álbumes de jazz latino memorables. Con La Fania All Stars logró mantener en alto los pocos temas que tuvieron éxito en su carrera como solista, a partir de 1974, como Mi debilidad; y eso que fue uno de los preferidos de Jerry Masucci, quien no escatimó recursos cada vez que grababa un disco para Fania Records. Hizo de corista en varios trabajos de importancia en el género (como las grabaciones de Mark Dimond) y, aunque fue uno de los cantantes que más veces grabó con la FAS, no logró sobrevivir como solista después de quedar certificada la defunción del boom de la salsa a comienzos de los años 80.
El quiso cultivar más su voz para así probar suerte en el mundo de la canción romántica, pero terminó perdiendo la frescura y osadía que derrochaba con Palmieri sin poder sobresalir de entre sus competidores, restando así sus oyentes originales sin poder ganar otros nuevos.
Su humildad a prueba de balas tampoco ayudó a la hora de proyectar su imagen como artista. No tenía madera para ser líder de una agrupación.
Como nunca dejó de tener un trabajo paralelo, de esos de 9 a 5, a comienzos de los 80 decidió entrar en un estado de semi retiro, llegando solamente a cantar cuando era solicitado por Eddie o por la FAS en casi todos los conciertos que la agrupación de Fania Records dio en los años 90. Fue en uno de esos conciertos en 1992, que Quintana dio con Palmieri en Venezuela, cuando tuve ocasión de entrevistarle para El Diario de Caracas. En esa conversación confesó haber tenido muy claro que la música para él había sido una forma de ganar fama, pero que monetariamente no siempre fue una fuente confiable de ingresos. Por eso se sentía orgulloso de haber podido separarse del mundo musical y poder tener un trabajo estable con el que sacar adelante a su familia. Todo un señor.
Parecía estar más preocupado por el bienestar de los suyos que por su propia trascendencia.
Y así se mantuvo hasta su retiro a comienzos de este siglo. Problemas cardíacos le obligaron a ponerse cuatro válvulas en el corazón. Y aunque recuperó parte de su salud, ya no podría hacer lo que hacía antes. Esas condiciones terminaron con su vida la noche de ayer. Sus restos serán llevados a Ponce, por petición expresa del artista.
Con él se fue una de las voces más auténticas del movimiento salsero, uno de los pioneros del sonido neoyorquino de los años 60 y escuela para muchos otros cantantes. Quintana será hoy recordado y cantando por mucha gente en toda Latinoamérica, porque fue uno de nuestros más aguerridos vocalistas.
Uno de los duros.
(Codigo Music)


Algunas reacciones que hemos recogido de las redes sociales


Eddie Palmieri "Estoy profundamente triste con el fallecimiento de Ismael Quintana. El fue un gran amigo de toda mi vida, un cantante increíble y un verdadero caballero dentro y fuera del escenario. Juntos hicimos historia con la orquesta original La Perfecta. Ismael siempre vivirá en nuestros corazones, y le enviamos a sus familiares nuestras más sinceras condolencias".

Maelo Ruiz "Lamento mucho la muerte del maestro Ismael Quintana, una voz brillante, un gran sonero, siempre lo recordaremos".

Rubén Blades "Ismael Quintana, miembro de Las Estrellas de Fania, vocalista del grupo de Eddie Palmieri y excelente cantante del genero Salsa, se ha mudado al otro barrio.
Creo que hablo por todos los que tuvimos la oportunidad de conocerlo y de trabajar con él: fue un excelente compañero, profesional sin tacha, decente y ejemplo para todos. 
Se le conocía como "Pat", porque era tan tranquilo y bien portado que nos recordaba a Pat Boone, cantante sin vicios ni escándalos. Mi memoria de Ismael Quintana es la de una persona correcta, un verdadero caballero en todo sentido y alguien que desarrolló un estilo que lo destaca y que lo sitúa en el Salón de los Clásicos de la Salsa.
Siempre vivirá su aporte, su conducta ejemplar y su calidad profesional.
Otro amigo que se nos va en las mismas fechas que se nos fue Cheo y también Gabo".


5 comentarios :

  1. Gracias por volver a escribir y homenajear a este grande

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  2. Si señor, tristeza por la muerte de un grande y alegría por volver a escribir en este el mejor Blog de salsa que he leído, estoy escuchando Sujetate la Lengua.

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  3. Si señor, tristeza por la muerte de un grande y alegría por volver a escribir en este el mejor Blog de salsa que he leído, estoy escuchando Sujetate la Lengua.

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  4. Sr. Juan Ignacio no se pierda, siga deleitandonos con sus investigaciones sobre la música afroantillana.

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  5. Sr. Juan Ignacio no se pierda, siga deleitandonos con sus investigaciones sobre la música afroantillana.

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