miércoles, 2 de marzo de 2011

Ay mira a Mikaela cómo baila el boogaloo

Lo han pedido ya varias veces. Así que complacemos peticiones, cogemos mínimo, hacemos una pequeña disgresión y entramos en el mundo del boogaloo. Pero por la puerta grande, que por esas fechas hubo también bastante boo que tenía poco de ga y mucho menos de loo, y este movimiento -y experimento- nuyorican merece un poco más de respeto. Por eso, no se me ocurrió nada mejor que introducirlo en el blog con el pianista ·Pete Rodríguez· (no confundir, ¡por favor!, con Pete el conde Rodríguez, excelente cantante boricua pero ni por asomo familiares; de hecho, el uno era blanquito y el otro casi azabache).
Pete produjo dos de las canciones que más sonaron a mediados de los 60: Micaela y I Like It Like That, dos temas que ayudaron a definir los sonidos e intenciones del boogaloo y su hermano pequeño, el shing-a-ling.
Pete Rodríguez y su orquesta, en el teatro Puerto Rico del Bronx
Pero antes conviene echar un cuento sobre el boogaloo, o bugalú, como debería escribirse en español. fue un mix espontáneo, una de esas genialidades que nacieron en las noches musicales de ciudades como Nueva York.
Varios factores entraron en juego para confabularse y crear este ritmo: la avalancha del rock 'n' roll con Los Beatles a la cabeza, el tsunami del soul gracias a los triunfos de la Motown, la muerte prematura de los big bands neoyorquinos cuando cierra en 1966 el Palladium Ballroom de la calle 52, y la necesidad que tenían los jóvenes hispanos del guetto neoyorkino de
contar su versión de la historia, por lo que combinaron sus ritmos latinos con esos sonidos afroamericanos y anglos. El resultado fue una música deliciosa, básicamente festiva, bailable; con letras que iban indistintamente del inglés al español, o caían directamente en el espanglish, cadencias llenas de funk y estribillos; un aplauso, espera y luego dos seguidos; el piano llevando el ritmo de esa locura, silbidos y jaleos de los miembros de la orquesta -más algunas voces femeninas- y la siempre útil pandereta golpeando la cadera.
Todo este craze comenzó en 1966, aunque ya había habido algunos preboogaloos -como es el caso de El Watusi de Ray Baretto de 1961, o El Pito-, pero estos le deben mucho más a la charanga que al soul.
Obvio, cuando el boogaloo demostró ser un éxito le nacieron padres por todos lados. Tony Pabón, trompetista y cantante de la orquesta de Pete Rodríguez, compositor e intérprete, además, de I Like It Like That, aseguró en su tiempo que fue un esfuerzo colectivo: que ni Pete, ni Joe Cuba ni Richie Ray podían adueñarse del ritmo.
El éxito que supuso la entrada de esta nueva moda musical hizo que se desatara una verdadera locura colectiva: se vendieron millones de copias, varias canciones llegaron a puestos importantes dentro de las listas preparadas por la revista Billboard, y casi todos los grupos e intérpretes latinos se plegaron al gusto y grabaron varios temas en la onda. Incluso los que luego dijeron haberse resistido a la corriente, como Willie Colón y Eddie Palmieri, también grabaron uno que otro número (tal vez el único que se mantuvo al margen fue Johnny Pacheco, pero él siempre estuvo dentro de la onda típica).
La excesiva exposición, la llegada de bandas de mala calidad y el cansancio de la gente hicieron que tres años después pasase de moda. Eso no quiere decir que no siga siendo un must en las fiestas donde la salsa manda, porque es de entendidos el colar un pequeño set de boogaloo de una media hora... aunque sea para descansar un rato la cadera y vacilarse de otro modo la cadencia. Particularmente, me parece estupendo estar en un local, sea el que sea, ver cómo ponen de repente un boogaloo y disfrutar con la buena reacción de la gente. Me ha ocurrido en ciudades tan dispares como Nueva York, Boston, Caracas, Madrid o Niza.
Eso demuestra que es parte del sonido de nuestro mundo.

A lo que iba: Pete Rodríguez y su I Like It Like That (a mí me gusta así). Un disco de colección que vendió más de medio millón de copias, lo catapultó a la fama y le permitió acceder a mercados más allá del guetto nuyorican del East Harlem y el South Bronx. Su orquesta La Magnífica, integrada por Angelo Rodríguez y Tony Pabón en las trompetas -lo cual marcaba una diferencia fundamental con Joe Cuba, que no tenía instrumentos de viento-, Benny Bonilla en los timbales, Gilberto Archeval en el bajo, Manny Rodríguez en la conga y Alberto González como vocalista, estaba muy bien acoplada gracias a la experiencia acumulada en los bailes. Aunque fue publicado en 1967, ya Rodríguez sonaba durísimo el año anterior debido al single de 45 rpm que Alegre Records (la disquera del productor Al Santiago) había lanzado con I Like It Like That como plato fuerte, y la estupenda Micaela como b-side:


Ayayay Micaela se botó (que se botó, que se botó)
Cuando yo bailé con ella, Micaela se botó
El boogaloo lo bailó y yo sé que ella es candela.


Micaela cuando baila, el boogaloo arrebata
toda la gente la llama la reina del boogaloo.


Compuesta por Pabón y Manny Rodríguez, I Like It... es uno de esos clásicos de la música latina, aunque esté cantada en inglés. Abrió muchos caminos a nuestros músicos, contribuyó notablemente al que el boogaloo fuese un fenómeno de alcance nacional en Estados Unidos, llegó a las listas del Billboard, fue versionada numerosas veces y motivó una película nuyorican en los años 90. Micaela, interpretada en español por Alberto González, fue un acercamiento del ritmo a su esencia latina; un poco para demostrar que se podía cantar sin problemas en ambos idiomas y con el mismo sabor.
El disco, sin embargo, depara otras sorpresas: El hueso es un delicioso son montuno con trompetas con acordes cubanos, un solo de piano más que decente de Pete (no era un virtuoso, la verdad) y mucho doble sentido en los coros: cómetelo, hasta el hueso, cómetelo. Pete's Madness es una descarga en ritmo de rumba donde toda la orquesta parece explayarse a sus anchas; 3 and 1 es un homenaje a un afterhours ubicado muy cerca del Puente de Brooklyn, que era operado por Ralph Mercado, el que unos años después se convertiría en el promotor todopoderoso de la ciudad. Si quieres bailar es un guaguancó en la misma onda festiva del disco, que cuenta con un juego de trompetas que entonan la corriente típica, y Soy el rey no es más que una guaracha con pretensiones maximalistas e interludios de boogaloo: fue la forma de poner el estandarte bien en alto frente a las bandas rivales.
En esos tres años de locura salieron al mercado decenas de discos de boogaloo. La mayoría de ellos fueron arrasados con la ola de la moda, pero otros -muy pocos- han quedado como referencia de una época muy especial. Este disco de Pete Rodríguez es uno de ellos.

La grabación está disponible en Spotify. Eso sí, cuando lo catalogaron pusieron que era de Pete El Conde... 
Esta confusión durará por siempre, me temo.

9 comentarios :

  1. Juan ,muchas gracias por aclararme la confusion con el Conde...

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  2. Este link funciona, al que quiera bajarselo ...
    http://hotfile.com/dl/54760944/13a7224/Pete_Rodriguez_-_I_Like_It_Like_That.rar.html

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  3. Para mí la versión de la sonora carrusel de “Micaela” tiene un 90 % del tema de Beny More de los años 50, “Que bueno baila usted”, ejemplo el piano del inicio es igual y la melodía del estribillo bien parecida por no decir que es lo mismo.

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  4. Yo era un pequeño que apenas sabía caminar y cada vez que papá ponía esa canción empezaba yo a dar vueltas como un trompo !hasta que me caía al piso! Muy gratos recuerdos.

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  5. Esa foto de Pete Rodriguez la publiqué yo en www.herencialatina.com Esta en blanco y negro al original y con un programa que tengo le di el color sepia.

    Israel

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  6. Señor Anónimo, se ve que usted no sabe de música. Revise las notas y se dara cuente que la cancion micaela no tiene ningun parecido a la de benny more.

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  7. yo creo que este tiene que limpiarse los oidos,no hace falta ver las notas sr anonimo

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  8. Ver la entrevista a TONY PABON en Herencia Latina. Excelente Akángana

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  9. En cuanto a la Confusión entre Pete Rodríguez y su Oquesta y Pete "El Conde" Rodríguez, es una confusión de "escuchadores de salsa" más no de melómanos. Quien se exprese o escriba con esa confusión es porque simplemente pretende conocer sin investigar. Diferente puede suceder, aunque en menor escala, con la confusión que muchos salsomanos tienen entre Monguito y Miguelito Cuní, ya que sus voces eran muy similares, pero la cadencia de uno lo diferencia claramente del otro.. Ambos muy grandes, pero cada quién con su tumbáo..

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