viernes, 18 de marzo de 2011

Levántate y da cara a tu vida

Para todos aquellos que encuentran especial esta canción, que sé que son varios :)

Uno de los golpes más duros que he recibido en los últimos meses me lo propinó Marco Tulio Socorro. En toa la jeta, además. Fue una noche en su casa, casi impregnados en alcohol, después de haber discutido la pertinencia del reguetón. Que la tiene, aunque confieso ser un total analfabeta del género.
Será por la edad.
A lo que iba: no recuerdo muy bien cómo vino después el asunto (Marco y yo hemos instaurado la costumbre de reunirnos para hablar de mil cosas, y al día siguiente sólo recordar pinceladas de lo que charlamos, tan imbuidos que estábamos en la conversa por la conversa), pero mientras hacíamos el quítate-tú-pa-poneme-yo de las canciones que estaban sonando, que es la otra parte genial de esta dinámica, de repente va Marco y me avienta este tema:

Llorar
Yo nunca quise esconder que me vieran llorando
Eso a mí nada me importaba
Si allí donde yo lloré cualquiera llorará
Pero un golpe de brío que di, quiero ver quien da más.
Lloré lloré lloré

Un hombre de moral no queda derrotado
si tiene dignidad y cae boca abajo
mira para arriba y no desanima
levanta su cuerpo del suelo y da cara a su vida.

Levántate y da cara a tu vida

Canción, no: supercanción. Y se me había pasado por alto en la vida... Osea.

                                                       Justo Betancourt                     (Foto: Marty Cohen) 
Traté de aguantar el tipo, pero no pude. Al ver mi cara de estar en la inopia, el muy desgraciado arqueó una ceja, adoptó un tono de voz socarrón y soltó su inefable acento de Machiques:
Qué. ¿Es que acahso no conoces esta canción, pehrro?
A estas alturas del partido, me costaba mucho ocultar el sonrojo:
Por no conocer, es que ahora mismo no me suena ni la voz del cantante, le dije, creo, bloqueado en todos mis años de salsa por desconocer un temazo de este calibre.
Marco pudo haberme batido contra el suelo, haber sacudido mis cimientos morales forever, haberme hecho morder el polvo del oprobio, destruirme irremediablemente, barrer media Gran Vía con mi estado de ánimo al son de un guaguancó despectivo y feroz. Pero no. En vez de vengarse, bajó la ceja del alto graderío, guardó los leones y empezó a contarme lo importante que había sido para él este tema cantado en 1968 por Justo Betancourt, pues le ayudó a salir de uno de esos agujeros que nos depara la vida cada cierto tiempo.
Lo peor del caso es que cuando me acerqué a la pantalla -porque está en Spotify- para ver la portada del álbum y vi que era El explosivo, recordé que yo había recibido este disco hacía ya muchos años, incluido en una donación de vinilos que me había dado una persona que se pasaba definitivamente al CD.
Y no tuve yo los santos cojines de escucharlo, analizarlo y amarlo. Lo vi, pero nunca lo vi con cara de: saco el vinilo y lo pongo a ver qué suena.
Disculpas, porque esta canción se las trae. Suena y sabe a esa salsa bien dirigida al arrabal, urbana, agria, capaz de reflejar la acidez de los sonidos acuciantes de la época: porque hay trombones neoyorquinos y eso que Justo es cubano. A la vuelta de los años, este tema podrá sonar underground, pero es que ese momento todo lo que se estaba gestando en torno a la salsa era prácticamente underground.
Y es en esa soltura donde radica su belleza.

Betancourt es uno de esos cantantes inclasificables. Un señor en el escenario, una persona con un timbre de voz estupendo, capaz de afrontar con igual maestría un bolero que una guaracha. Un cubano enamorado de su isla, que tuvo la suerte de cantar con la Sonora Matancera en los años 60, cuando esta había abandonado también a los Castro. Participó brevemente en las bandas de Johnny Pacheco, Eddie Palmieri y Ray Barretto, antes de firmar con Fania en 1968 y publicar este primer disco con arreglos del bajista Bobby Valentín y el pianista Javier Vázquez. No ha habido forma de conocer la lista de todos los músicos que participaron en la grabación, aunque Justo dice en uno de los temas que Carlos patato Valdés está en las tumbadoras. Cosa que se agradece.
Además de Da cara a tu vida, la tónica de la producción abarca varios boleros breves, como Delirio de grandeza, Me perdiste para siempre, Me duele el corazón y Una palabra de cariño, y en todos el fraseo es tan estupendo que casi se podría decir que es un disco de boleros. Hay también un estupendo tango de Carlos Gardel, went to latin: Yira-Yira; un canto a la isla de los tormentos (Mi Cuba bella) y tres sones estupendos: El lenguaje de las flores, El mensajero (con ese montuno delicioso: escucha el eco que retumba, oye el mensaje de la tumba, más un solo de piano muy bien logrado de Vázquez, y otro estupendo de tumbadoras de patato), y No estás en nada.
Betancourt siempre ha estado alrededor de la onda típica, pero con un matiz importante: aunque la parte del son la canta sin alejarse de la escuela cubana, que de allí viene y con orgullo, el montuno lo afronta desde una óptica netamente salsera, liberando las ataduras de la rima, jugando con el coro y las frases venidas a cuento.
Justo produjo posteriormente álbumes más importantes y de mayor calado en los años 70. Participó también en una producción con Mongo Santamaría, que resultó ser uno de esas producciones poco conocidas pero imprescindibles de la expresión latina de Nueva York.
Este disco breve, íntimo, sin mayores alardes, muy espontáneo, resulta interesante como abrebocas para descubrir a uno de los soneros más inteligentes, íntegros y pertinentes de la música caribeña.
Ya lo saben: menos libros de autoayuda y más Justo Betancourt.

2 comentarios :

  1. Podría reconstruir la escena, salvo por el detalle de que no me acuerdo...
    ¿En serio yo te salí con que esa canción me AYUDÓ? Qué risa, por favor. Es un temazo, eso sí, aunque de Justo Betancourt el que más escucho y el que sí que uso como chute matutino para ponerme como tiene que ser es "Pa bravo yo".
    Estupenda entrada, pehrrazo.

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  2. Sólo repito lo que recuerdo. Que algo recuerdo. Y no fue que te hubiese ayudado a salir del precipicio de manera determinante, así en plan llame ya al teléfono que ve en pantalla, pero sí me dijiste que te dio un empujón para afrontar las vainas con mejor semblante. Y eso se me quedó grabado en la mente.
    Eso, y el que no supiese nada de la canción, tú con la ceja arqueada y yo cariacontecido. :)

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